Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.
Resumen
- 04/08/2008 23:58 - Audrey ya es mamá
- 05/08/2008 01:16 - La última en nacer
- 05/08/2008 01:17 - Cachorro recién nacido
- 05/08/2008 01:21 - Al día siguiente, tocó revisión
- 08/08/2008 21:38 - Miguel con camada
- 08/08/2008 21:43 - Perozo y Comesaña con canijos
- 08/08/2008 21:45 - Celia con camada
- 08/08/2008 21:48 - Los padres de damián
- 08/08/2008 21:52 - Yo, con el biberón
- 08/08/2008 21:16 - Camada con Fran (veterinario)
- 08/08/2008 21:18 - Mary con camada
- 08/08/2008 21:21 - Gael con camada
- 08/08/2008 21:23 - Kevin con cachorro
- 08/08/2008 21:23 - Bernal con enanos
- 08/08/2008 21:25 - Lucía compadeciendo a la pobre madre
- 08/08/2008 21:26 - Silvia y Jorge
- 08/08/2008 21:29 - Moncho con camada
- 09/08/2008 17:46 - Vídeo de los cachorros
- 10/08/2008 21:22 - Arturo con camada
- 11/08/2008 03:05 - Cahorros con Audrey
- 11/08/2008 03:09 - Araceli con camada
- 13/08/2008 00:44 - Audrey nadando
- 13/08/2008 16:33 - Audrey en la playa por primera vez
- 18/08/2008 01:53 - Audrey, los cachorros y su padre
- 18/08/2008 01:55 - Familia del padre de los cachorros
- 18/08/2008 01:56 - Alex con camada
- 18/08/2008 01:58 - Genma, la dueña de Nacho
- 18/08/2008 02:01 - Yo con el padre de las criaturas
- 18/08/2008 02:06 - Cachorro durmiendo
- 18/08/2008 22:28 - Los cachorros ya juegan
- 21/08/2008 14:20 - Los cahcorros de Audrey se comen a besos
- 21/08/2008 14:52 - Los cachorros de Audrey buscan futuros dueños
- 21/08/2008 21:17 - Uy que tieeeeeernos
- 23/08/2008 03:19 - A papear en la ferretería
- 23/08/2008 03:39 - Mónica, la peluquera canina
- 27/08/2008 11:16 - Besos y más besos
Audrey ya es mamá

Siete, nada menos, 7 enanos como ella, hasta del mismo color. El parto fue terrible y sin clases de preparación ni nada. 12 horas de jadeos, dolores, desconcierto, temblores y agotamiento para la asombrada mamá. Cuando salió el primer cachorro la pobre no entendía nada. Me metí con ella en la piscina (literalmente pues le había preparado el paritorio dentro de una piscina hinchable al lado de la cama) y abrí membranas, con la veterinaria al teléfono en manos libres, un novio preocupado por temor a que Audrey rechazara a su progenie si yo la tocaba y una amiga, Mary, iluminando con la lamparita. Eran las 23:45 horas del 28 de julio.
"Abre, abre todo bien, que respire" decía fani al otro lado del teléfono. "Pero es que aún tiene la cabeza dentro -respondí-. Ah, ya sale. Es que empujó un poco pero lo dejó colgando".
Fani (veterinaria): Tú tranquila, cuando veas la cabeza rompe las membranas.
Yo: Creo que esto es... sí, tiene la boca, las rompo.
Y salió Loxo, bueno, en ese momento ni sabíamos como era, pero abrió la boca como un león mientras colgaba de su madre.
Yo: no sale del todo.
Fani: mete la mano despacio y dime qué notas
Yo: creo que es el cordón, tiro?
Fani: sin miedo, con calma
Yo: ¡Sangra, sangra mucho!
Fani: No pasa nada, es que se rompió el cordón. Apriétalo con los dedos y átalo como a 1 cm del cachorro.
Yo: una cuerda, algo!
Mi novio viene con un cordón muy mono que yo había comprado para encuadernar un trabajillo en plan artesano y así, cual chorizillo, mi amiga Mary lo ata. Por si las moscas dejamos que sobre algo de hilo, bueno, la verdad, lo que sobró era casi tan grande como el cachorro.
Yo: Ya está
Fani: Dáselo a la madre
Se lo acerco a Audrey y ella pega un respingo asustada, "sácame de aquí este ratón o lo que sea", debe pensar. Le digo que es suyo y se lo piensa un par de segundos antes de olerlo. Una breve olfateadita y listo, es suyo y sólo suyo, lo lame con fruicción, hasta temo que lo desnuque.
Fani: Está bien, lo está estimulando
yo: Pero le pega unos meneos..
Fani: Déjala, ahora ya sabe.
El cachorro cabecea, respira, se mueve espasmódicamente y de alguna manera consigue reptar hasta el pecho de su madre.
Yo: está mamando
Fani: ¡perfecto!. Ahora tienen que ir naciendo los demás, si ves que pasan 2 horas sin que nazca ninguno llámame enseguida.
Y nacieron 3 más, al segundo (luego supimos que era una hembra) la madre no le hizo mucho caso porque el tercero llegó pronto y se centró en los más fuertes. Tengo que estimularlo como me dijo la veterinaria, asusta, espero que no se rompa.
Damián no soporta la presión y sale del dormitorio un buen rato para no ponernos más nerviosas. Cuando vuelve está a punto de nacer el cuarto. Audrey ya es entonces una super-mamá experta. Y todos respiramos tranquilos.
Una tregua, lo peor estaba por llegar.
La madre dió teta a todos, pero pasó hora y media, y cuarenta y cinco, y cincuenta y cinco. Faniiii socorrooooo.
Fani: (al teléfono, 3 ó 4 de la madrugada). Pero ha tenido contracciones?
Yo: no sé, algo, pero muy poco y muy leve.
Fani piensa unos segundos, me dice que esperemos un poco más pero se va preparando para ir a la clínica. No sale, no contracciona.
Yo: Vamos para allí, te recogemos?
Fani: mejor, no tengo el coche
Fani vive cerca de la clínica. Y nos espera en el portal de su casa. Llegamos, se mete en el coche y de camino va reconociendo a la madre y su prole.
Fani: está agotada, seguramente tiene extenuados los músculos que provocan las contracciones. Primero vamos a hacer una radiografía para confirmar cuántos quedan dentro.
Ya en la clínica Fani llega con la placa, hay 3 más. No es muy partidaria de darle la medicina para provocar contracciones, pero si no queda más remedio. Dice que a las mujeres se la dan con demasiada alegría. Le hace una ecografía para comprobar que los fetos están bien y medir sus pulsaciones.
Fani: podemos esperar un poco más, si en 10 minutos no sale voy a tener que ponerle la medicina para provocar contracciones.
Pasan 10 minutos y nada. Mientras hemos estado hablando de cuántas placentas había expulsado Audrey.
Fani: voy a pincharle una dosis pequeña a ver si hay suerte y no tengo que ponerle el resto.
Y voilá, nace 1 y otro.
Vuelta a esperar porque queda uno más. Fani ya ha arreglado bien todos los cordones umbilicales y auscultado a la madre. Le sobró tiempo para comprobar que los cachorros estaban sanos y explicarnos como se sabía.
Fani: tienen que tener el instinto de mamar y el cabeceo. ¿veis?. Chupan perfectamente y si pones la mano cerrada con un hueco intentan meterse por él. Eso es muy bueno.
Seguro que se me quedan mil cosas en el tintero. Fani tuvo que meterle otras dos dosis de la cosa esa de las contracciones a Audrey, pero la pobre, verde por los restos de placenta y dormida no tenía fuerzas, también un gotero con calcio, pero nada. Cuatro cachorros mamaban de ella mientras los dos últimos estaban en la incubadora con calorcito y dosis extra de oxígeno.
Dos horas y nada. Era por la mañana, Fran, el otro veterinario llegó a la clínica mientras Fani hacía la segunda ecografía de la noche. Fran vió el percal y directamente preguntó el peso de la perrra para preparar la anestesia.
Fani medía el estrés fetal de nuevo. Viendo a mi perra yo quería aguantar todo lo posible a ver si se obraba el milagro y le evitábamos una cesárea. Conocía los riesgos, pero estaba casi dispuesta a evitarle el tener que dar de mamar a 7 fierecillas con el dolor de la operación. Fani me repitió que con cesárea se salvaban madre y cachorro.
Terminó la eco, después de los cálculos decidió que le podíamos dar unos minutos más. Ya la habíamos estimulado para provocarle contraccciones manualmente también, pero no tenía fuerzas. Audrey, de nuevo en la cuna con sus seis retoños, me miró.
Yo: quiere salir a hacer pis. ¿puedo sacarla?
Fran: deja que lo haga aquí
Yo: Es que no mea en casa ni de coña, y creo que se muere de ganas.
Fani: pues sácala, pobriña.
Fran: Lo voy preparando todo para la cesárea por si acaso.
Audrey y yo salimos a la calle y efectivamente, se moría de ganas.
Volvemos, parece más animada, bebe litros de agua y vomita una barbaridad.
Se tumba de nuevo con los cachorros que siguen mamando.
Yo: Nada. Hay que hacerle la cesárea no?
Fani: Si quieres salvar al cachorro... a ver, le hago otra ecografía y vemos si se puede esperar más.
Fani comprueba que el feto empieza a estar en serios apuros. La cosa está clara. Vamos a hacerle cesárea. Me da pena Audrey pero me aseguran que la recuperación será rápida. Le podemos ayudar dando biberón a los cachorros, aunque lo ideal es que mamen de su madre.
Audrey vuelve a ponerme ojitos. La saco de la cuna. De nuevo bebe y vomita. Bueno, mientras preparais el quirófano salgo con ella otra vez. Fran ya tiene todo listo. Audrey y yo salimos "al baño". Me muero de ganas de fumar. Hace un pis y se va trotando deprisa por la calle. Es un lugar tranquilo y no hay nadie. Excepto Fani, que le está contando a su novio por teléfono el trajín de la noche, emocionada. Audrey se agacha para hacer caca y de pronto: Fani, Fani ven, está naciendo, lo tengo en las manos. Fani viene corriendo, coge al cachorro y trabaja, eso sí, muy sonriente.
Entramos. Aparece Fran, contentísimo al ver que no hace falta la cesarea. Y todos nosostros ni os cuento.
A las 11,17 minutos de la mañana del día 29 llegamos a casa, con Audrey y siete enanos chupópteros enganchados a sus pechos.
Lo de estos días, las miles de fotos y toda la gente que ha venido a verlos, cómo ella les ha dejado coger a sus cachorros con confianza y cómo alejó a los gatos y otros animales os lo cuento otro día. Aún estamos cansados. Contentos, babándonos como imbéciles y dejando de mirarlos sólo para trabajar, comer e ir al baño. Los cientos vídeos, cómo cambian cada día. La báscula que nos prestó Miguel para pesarlos. Toda la gente del barrio preguntando por Audrey y sus bebés, las decenas de mensajes de felicitación...
En fin, otro día. Ahora sólo daros las gracias. A los que habeis venido, a los que habeis llamado, a los que habeis escrito y sobre todo a Mary, que se pasó la noche de parto con nosotros, a Damián, que me cubrió con una manta cuando en un momento me quedé casi dormida junto a la cuna de Audrey en la clínica, tiradita en el suelo y algo congelada. Y más que a nadie a Fani, por su dedicación, cariño y entusiasmo. Por su enorme paciencia, la noche sin dormir y por esperar. Sabemos, por desgracia, que muchos veterinarios en su lugar hubiesen hecho la cesárea nada más llegar a la clínica y en horita y media estarían de nuevo durmiendo en su casa. A Fran, el boss de la clínica que, como siempre, trató a Audrey y a su histérica dueña con una exquisitez y delicadeza de la que ya podría haber más en el mundo. A Marta, la auxiliar de la clínica, que nos mimó a perros y humanos y tuvo que fregar lo indecible despues de tantos vómitos y placentas y preparó el primer biberón para ayudar a la exausta mamá con sus tareas.
De parte de Audrey, y de todos nosotros, gracias.
La última en nacer

Dada la odisea que os conté en el anterior artículo, entendereis que la última en nacer se llame Fani, como la veterinaria
Cachorro recién nacido

... y mi mano no es tan grande. Fijaos en el apaño que le hicimos con el cordón umbilical. En la clínica (la García Barbón de Vigo que os recomiendo encarecidamente) le arreglaron la desfeita.
Al día siguiente, tocó revisión

Aquí está Fani, la veterinaria, feliz al comprobar que todos seguían estupendamente.
Miguel con camada

Y algo de prisa tenía ese día, de ahí el careto tan serio. Nos dejó una balanza moníiiiiisima que había comprado en la Oca, toda retro, oyes. Y coñas aparte, la usamos todos los días para anotar la evolución de los enanos.
Perozo y Comesaña con canijos

Pues son los dueños de "La Dehesa", que está debajo de nuestra casa, y tienen una perrilla como Audrey, algo más clarita, a la que castigan de pie y mirando a la pared cuando hace alguna trastada gorda. Lo malo es que, en esa situación, son incapaces de mantenerle el castigo porque se parten de risa, es para verlo, y Canela, claro, mueve el rabo y todo arreglado.
Celia con camada

Celia, hacía tiempo, pero cómo se le caía la baba...
Los padres de damián

Josefa y Eduardo no se quisieron perder a los recién nacidos a pesar de que nietos, de los de verdad, tienen unos cuantos y no es que les sobre el tiempo.
Yo, con el biberón

Al principio un poco de ayudita para la madre, ahora ya lo tiene controlado y se encarga ella de todo y de todos.
Camada con Fran (veterinario)

Fran, el veterinario, con Audrey muertita y los enanos recién nacidos.
Mary con camada

Tras compartir las 12 horas de parto, un día de calma con Audrey y sus canijos.
Gael con camada

El hijo pequeño de Lucía alucinando con los cachorros y lanzándome puñados de preguntas. Por donde salieron de la barriga, por qué tiene tantas tetas.... en fin: Gael.
Kevin con cachorro

Kevin, el hijo mediano de Lucía.
Bernal con enanos

El hijo mayor de Lucía.
Lucía compadeciendo a la pobre madre

Y sabe de lo que habla, que ella tiene tres!!!
Silvia y Jorge

Haciendo el ganso para entrar bien en la foto con toda la jauría
Moncho con camada

Hasta Moncho, amigo de Audrey desde la primera vez que entré con ella en la gestoría donde me llevan el papeleo de la empresa, se acercó a la clínica veterinaria para ver a la feliz mamá y los siete fieras en su primera revisión.
Arturo con camada

Se ve que los cachorros lo enternecieron porque estuvo hablándonos casi 2 horas sobre técnicas de ligoteo. Divertido e instructivo, eso sí.
Araceli con camada

Audrey nadando

Sabíais que los caniches son perros de agua y caza?. Antiguamente se empleaban para cobrar piezas, sobre todo patos y para otras tareas que habitualmente atribuimos casi en exclusiva al perro de aguas español, como desenredar cabos buceando, etc. A Audrey le encanta nadar. Desde que se atrevió cuando era cachorrita no ha dejado de hacerlo cada vez que vamos a un río, una playa o un lago. Ha nadado en Puebla de Sanabria, en el Lago di Garda, en Venecia, en los Alpes Dolomitas y lógicamente en varias playas de Galicia. Cuando era pequeña y aún no le había salido el manto de pelo protector contra el frío, el pelo de adulta, que tardó bastante, nadaba como una loca y al salir del auga se ponía a tiritar. Teníamos que abrigarla y secarla pronto. Ahora, con el pelazo estupendo que tiene ya no tiembla y le encanta el agua en verano y en invierno.
Audrey en la playa por primera vez
La primera vez que Audrey fue a la playa era una canija, como veis, y flipó con la arena tanto, pero tanto, que tardó un buen rato en descubrir que había mar. Lo de después con el agua ni os lo cuento, estaba tan feliz.
Audrey, los cachorros y su padre

Pues aquí está por fin la familia al completo.
Familia del padre de los cachorros

Esta es la prima de los dueños de Nacho, el padre de los cachorros
Alex con camada

Este es Alex, el dueño más pequeño de Nacho (padre de los cachorrros)
Genma, la dueña de Nacho

Genma, la dueña de Nacho. El padre de los cachorros al que, por su fertilidad, hemos apodado cariñosamente Nachito Vidal :-) y que, como veis no se desentiende de sus hijos. La familia al completo ha visitado varias veces a la camada.
Yo con el padre de las criaturas

Yo con Nacho, el padre de los enanos. Al que Audrey, a regañadientes dejó acercarse a sus hijos...
Cachorro durmiendo

Después de mamar como bestias se echan unas siestas impresionantes. Algunos incluso duermen patas arriba, costumbre que han adquirido de su padre.
Los cachorros ya juegan
Hoy cumplen 20 días. Los hijos de Audrey y Nacho han abierto los ojos hace 3 días más o menos y ya juegan. A veces incluso intentan saltar y se dan algún que otro leñazo, poooobres.
Los cachorros de Audrey buscan futuros dueños
Los cachorros de Audrey, cariñosísimos ya tienen 23 días y con mucha penita hay que pensar en irlos vendiendo. Obviamente no se los entregaremos a sus dueños hasta que hayan cumplido los 2 meses, que será a finales de septiembre. De todas formas si sabeis de alguien que quiera, pero de verdad, un caniche enano apricot con pedigree, bien socializado y cuidadísimo, podeis decirle que me llame al 606 686 887 o me escriba un mail a galiablanco@gmail.com
Uy que tieeeeeernos

No sé si más los humanos o la cachorrita en esta foto. Pues ahí queda, para que se les salgan los colores. Vicky y David, residentes en Madrid y con los instintos protectores a flor de piel.
A papear en la ferretería

Fina y Pili en su ferretería del casco vello. Después de una revisión veterinaria pasamos a saludarlas y allí, sobre elmostrador, Audrey se puso a dar de mamar a sus cachorros.
Mónica, la peluquera canina

Mónica, la peluquera canina, con Audrey y sus cachorros en la clínica veterinaria.
Besos y más besos
Los cachorros se siguen comiendo las bocas, aún sin dientes pero apuntito de asomar.

